Dos cambios en cómo sale el fuego de tu nave. El primero afecta a las pesadas, el segundo al caza, y los dos se notan desde el primer combate.
Una ranura, un reloj
Cada ranura de arma recarga la suya y dispara en cuanto está lista. No espera a las vecinas, no se sincroniza con ellas y no hay ningún compás común por debajo.
La consecuencia importante es ésta: si una ranura entra a tiro más tarde que las demás —porque giraste el casco y ese costado tardó en encarar—, se queda desfasada respecto a las otras, y así sigue. El fuego de un crucero se reparte en el tiempo en vez de salir todo de golpe.
Es un cambio de carácter. Una fragata o un crucero suenan ahora como una batería que trabaja, no como una salva única cada varios segundos. A cambio, presentar un costado nuevo te da fuego de inmediato: esas ranuras cargadas disparan en cuanto encaran, sin esperar turno.
La andanada del Nexo Guardián no cambia. Sigue abriendo con sus seis tubos a la vez y goteando después: esa mecánica es suya y no pasa por aquí.
El cañón del caza, a su cadencia de verdad
Este es el que más se va a notar si vuelas caza.
Cada nivel del cañón se traduce ahora en ritmo de disparo. Subir el láser acorta la recarga y el caza dispara más seguido, del primer nivel al último — antes el ritmo era el mismo subieras lo que subieras.
| Nivel del cañón | Disparos por segundo |
|---|---|
| 0 | 4,3 |
| 5 | 5,1 |
| 10 | 6,0 |
Y el trazador que ves es el disparo que sale: lo que aparece en pantalla y lo que llega al blanco son la misma bala.
El arma nueva entra al momento
Al equipar o mejorar un arma, sus números pasan a valer en el acto. No hay que saltar de sector ni volver a la estación para que el cambio cuente: compras la mejora en la Fragua, sales, y el ritmo nuevo ya está ahí.