El cañón dispersor lleva desde siempre derribando misiles. El problema era que no había forma de enterarse de que venía uno: un misil era algo que te pasaba, no algo que jugabas.
La cuenta, siempre
En cuanto un misil guiado te fija, aparece el aviso en pantalla con cuántos vienen: «3 MISILES ENTRANTES». Eso no depende del equipo que lleves, porque saber que se te acercan tres es lo que decide si viras, te escondes detrás de una roca o aguantas y disparas.
El aviso sólo cuenta misiles que van a por ti. Uno que pase de largo no aparece: un aviso que miente se aprende a ignorar, y entonces no sirve para nada.
Los marcadores, con dispersor
| Sin dispersor | Con el dispersor equipado y encendido | |
|---|---|---|
| La cuenta de misiles | Sí | Sí |
| Flechas al borde de la pantalla | No | Sí |
| Rombo sobre los que tienes a la vista | No | Sí |
Los marcadores sirven para apuntar la contramedida, y sin contramedida no hay nada que apuntar. Así que ésa es la línea: la cuenta es supervivencia y la llevas siempre; la dirección es puntería y viene con el módulo.
Si no llevas dispersor, el aviso te lo dice con todas las letras —«sin dispersor: no puedes localizarlos»— para que no parezca que falta información, sino que falta equipo.
Las flechas del borde son fiables incluso cuando el misil te viene por la espalda: apuntan al lado por el que llega, no al contrario.
El interruptor dice la verdad
La tecla del dispersor enciende la burbuja sólo si llevas el módulo montado. Sin él, el interruptor se queda apagado y te lo dice: nada de chispas que te hagan creer que estás defendido cuando no lo estás.
Un dispersor recién comprado no para un misil pesado
Conviene saberlo antes de confiarle la vida. Un dispersor a estrenar tiene la burbuja corta y pega poco: un misil pesado la cruza entera antes de que le haga nada. Con niveles encima empieza a derribar de verdad, y ahí es donde el módulo se nota.
Es la razón por la que mejorar el dispersor se siente tan bien: no estás subiendo un número, estás comprando la diferencia entre ver pasar el misil y verlo reventar antes de llegar.