Hasta ahora, un dron de las bases y un crucero de El Crisol tomaban las mismas decisiones: ir a por el más cercano, orbitar y disparar. La diferencia entre un mapa y otro era cuánto aguantaban. Desde hoy la diferencia es cómo pelean.
Cuatro escuelas de vuelo
El nivel de un enemigo ya no dice solo lo duro que es: dice también con qué oficio vuela. En el marcador, junto al nivel, verás Veterano o Élite cuando te enfrentes a uno de los dos tramos altos.
| Escuela | Dónde vive | Cómo pelea |
|---|---|---|
| Autómata | Las dos bases | Dispara a donde estás, tarda en abrir fuego y no huye. Es para aprender |
| Recluta | Sistema Zeta y Earendel | El combate de siempre, sin cambios |
| Veterano | Velo de Alción | Se avisan, se reparten el blanco y atacan desde arriba y desde abajo |
| Élite | El Crisol | Te cercan por turnos, rematan al más débil y no dejan escapar |
El frente de entrada se queda como estaba. Sistema Zeta y Earendel son donde se aprende a volar y no se han endurecido: lo único que cambia allí es la puntería, y cambia a tu favor.
Maniobrar por fin sirve
Antes acertaban igual estuvieras quieto o cruzando a toda velocidad. Ahora el disparo se les complica cuanto más rápido cruzas su línea de fuego, y cada escuela corrige esa dificultad mejor que la anterior:
| Cruzando a… | Autómata | Recluta | Veterano | Élite |
|---|---|---|---|---|
| parado | 99 % | 99 % | 99 % | 99 % |
| 60 u/s | 33 % | 84 % | 97 % | 97 % |
| 100 u/s | 21 % | 64 % | 85 % | 97 % |
| 140 u/s | 16 % | 49 % | 74 % | 97 % |
Quedarse quieto sigue siendo la peor idea del juego: contra un blanco parado no falla nadie.
Cuando son varios
Un impacto suelto ya no les hace cambiar de objetivo. Ahora recuerdan quién les está haciendo daño de verdad, y para quitarle el blanco a un compañero hay que superarlo con claridad, no rozarlo desde lejos. Eso significa que una nave pesada puede sostener el fuego y mantenerlo: aguantar es un trabajo que se nota.
Del Velo de Alción en adelante, además, el que recibe daño avisa a su campamento y llegan los que estén cerca. Y en El Crisol no te disparan todos a la vez: unos entran, otros esperan fuera del alcance y relevan al que se cansa, van a por el más tocado del grupo, sincronizan sus misiles en una misma salva y, si uno huye, otro se cruza por delante para cerrarte la persecución. Al herido no lo persigues gratis: corre hacia los suyos y acelera para llegar.
Los cazas se sacuden los misiles
Un caza con oficio se tira de lado al ver llegar un misil y tiene algo más de la mitad de posibilidades de romper el enganche; el misil sigue recto y se apaga. Puede hacerlo una vez cada 8 segundos, así que una salva de dos misiles seguidos lo pilla vendido. Las naves de línea no quiebran, giran demasiado despacio: ellas responden con el cañón dispersor. El caza esquiva, la pesada derriba.
Dos cosas más del combate
El cañón de fijación cobra cuando llega el disparo. La traza tarda lo que tarda en cruzar la distancia —a 700 unidades, unos dos segundos— y el daño entra justo ahí, no antes. A bocajarro es inmediato; a distancia máxima, el blanco tiene ese margen para morir por otra mano.
Las balas guiadas sueltan el blanco al alcanzarlo y siguen recto desde el casco, en vez de dar vueltas alrededor.