Hasta hoy el Elisium sólo salía de asaltar bases custodias. Era una sola puerta para la moneda más cara del juego, y se notaba: el Crucero cuesta 5.000 de Elisium y casi nadie tenía un camino claro hacia él.

Las incursiones son ese camino.

Un portal por mapa en disputa

En los cuatro sectores del frente flota ahora una estructura custodia que no dispara ni se puede destruir. Es una puerta. Te acercas, pulsas R y apareces al otro lado, en una mazmorra tuya, bajo un cielo que no existe en ningún otro sitio del juego.

Sólo se abre si tu facción tiene ese mapa. No es un peaje arbitrario: ata la recompensa más valiosa del juego al metajuego que ya existía. Si quieres las cuatro entradas del día, tu bando tiene que sostener el frente entero.

Y son una entrada al día por mapa. Los intentos vuelven en el corte de la 01:00, el mismo que cierra el día de guerra, así que no hay un segundo reloj que aprender.

Lo que hay dentro

Diez oleadas. Llegan por salto, igual que llegarías tú, con quince segundos entre una y la siguiente y cinco minutos de plazo para limpiar cada una. Ese plazo no es decoración: si te atascas, la incursión se cierra.

La décima trae al Custodio Ejecutor con su escolta.

La dificultad sube un 3,5 % por cada nivel que tengas. Un piloto de nivel 5 no entra a la misma incursión que uno de nivel 1, y eso es lo que evita que la mazmorra se convierta en una rutina en cuanto subes.

Los cascos de los custodios se sortean en cada aparición entre las variantes de su clase. Dos oleadas seguidas no traen la misma silueta.

No hay red de seguridad

Morir dentro la cancela. No hay reaparición al otro lado del portal: si caes, se acaba, y el intento del día está gastado. Es la parte que hace que las diez oleadas signifiquen algo.

Lo que sí hay es margen para lo que no es culpa tuya: si se te cae la conexión tienes noventa segundos para volver antes de que la mazmorra se cierre sola. Perder una incursión por el router no es dificultad, es mala ingeniería.

Y el frente paga

Completarla deja entre 20 y 30 de Elisium, y la conquista suma encima: un 7,5 % más por cada mapa que tenga tu facción, hasta un 30 % con el frente entero.

Es la primera recompensa de la guerra de sectores que se cobra en la moneda escasa. Hasta ahora conquistar mejoraba la minería y el Nexite —cosas que ya tenías— y ahora mueve la aguja de lo que de verdad cuesta.

El cielo

La incursión tiene su propio cielo, generado con el mismo generador procedural que hicimos para los sectores. No es un decorado reciclado: cruzar el portal se tenía que notar antes de que apareciera el primer enemigo.