Cambiar de sector era atravesar un disco de luz. Ahora es otra cosa: el espacio se rompe delante de tu morro.

La rasgadura

Cuando saltas, primero aparece un corte fino y vertical en el vacío. Después sus bordes se abren, al rojo blanco, y entre un lado y otro saltan relámpagos. El fondo de estrellas se deforma a su alrededor, como si la grieta tirase de él.

No es un dibujo plano: si la rodeas, se ve profundidad dentro. Otro jugador que te vea saltar desde un costado la ve igual de bien que tú de frente.

Al cruzarla, la imagen se estira hacia la grieta y termina en azul. Al llegar al sector nuevo ocurre lo mismo al revés: se abre la rasgadura y sales de ella.

Los portales de evento se tragan tu nave

Los portales de incursión y de anomalía conservan su anillo, pero ahora la entrada se ve entera:

  • Tu nave cae hacia el remolino, se estira y desaparece dentro.
  • Al llegar, sale del portal estirada y recupera su forma.
  • Durante la entrada y la salida eres invulnerable. Nadie puede aprovechar ese momento para rematarte.
  • Los demás jugadores del sector ven cómo el portal se traga tu nave, así que se sabe quién ha entrado y quién acaba de llegar.

Qué cambia al jugar

Nada de las reglas del salto: los tiempos, los costes y los destinos son los mismos de siempre. Lo que cambia es que ahora se ve. Un escuadrón que salta a la vez deja una fila de grietas en el vacío, y una incursión empieza con el grupo desapareciendo en el anillo uno detrás de otro.