Una misión que pide tres cazas y seis contactos delante que se parecen bastante. A partir de ahora el juego responde a las dos preguntas de golpe: cuál cuenta y dónde está.
Un mismo enemigo, tres cascos
Los Custodios no salen de un solo molde. Un caza puede llegar como Custodio Dron, Custodio Rastreador o Custodio Acechador: tres siluetas distintas, el mismo enemigo, y los tres suman para la misma misión.
El rastreador lo dice ahora justo debajo del objetivo, con los nombres exactos que vas a leer en el panel del blanco:
| Si la misión pide | Cuentan |
|---|---|
| Cazas custodios | Custodio Dron · Custodio Rastreador · Custodio Acechador |
| Cañoneras custodias | Custodio Centinela · Custodio Vigía · Custodio Supresor |
| Corbetas custodias | Custodio Merodeador · Custodio Lancero |
| Fragatas custodias | Custodio Bastión · Custodio Espectro |
| Cruceros custodios | Ejecutor Custodio · Custodio Martillo · Custodio Azote |
La Torre Guardiana, la Estrella Custodia, el Núcleo, el Nexo y el Leviatán llevan un diseño único: ahí no hay nada que aclarar.
Asteroides pequeños y asteroides masivos
Son dos cosas distintas, y las misiones dicen ahora de cuál hablan:
| Pequeños | Se abren a disparos y sueltan material. Es lo que pide «destruye asteroides» |
| Masivos | No se rompen. Se analizan y se explotan con la nave minera. Es lo que pide «extrae tandas» |
Señalado en el mundo
Saber cuál cuenta resuelve la mitad del problema. La otra mitad es encontrarlo, y un sector tiene 7.000 unidades de radio.
Cada objetivo válido lleva ahora un rombo ámbar alrededor, del color de la misión y de nadie más, así que se distingue del azul y el rojo de los bandos. Y cuando no tienes ninguno a la vista —te queda a la espalda, o a diez kilómetros— aparece una flecha ámbar hacia el más cercano, con su distancia y una ↑ o ↓ según esté por encima o por debajo de ti.
Vale para las cuatro clases de objetivo que ocurren en el espacio: derribar enemigos, romper asteroides, minar yacimientos y volver a atracar.
Pegarse al Leviatán
Un caza vive de entrar. Sus armas llegan a 300 unidades, así que su oficio es acercarse, pegar y salir antes de que le devuelvan el golpe.
Contra el Leviatán eso es ahora cuestión de pulso: la parte sólida de la criatura es su cuerpo, y nada más. Por los costados se le puede volar a ras de casco. De frente hay que contar con que el morro ocupa 120 unidades desde el centro, porque el animal mide 240 de largo.
Lo que no ha cambiado es el motivo para no confiarse: el coletazo sigue batiendo 320 unidades en área, y sigue avisando con la cola antes de bajarla.